Idioma: Español

Encuesta nacional· 10 de 11

Conclusión

Dos personas tomadas de la mano sobre un fondo blanco

Crédito de la foto: @iamromankraft

Conclusión de la encuesta sobre dificultades de asistencia escolar

En la encuesta nacional de Youth Mental Health Canada sobre las dificultades de asistencia escolar y el ausentismo crónico, las familias compartieron relatos profundamente conmovedores y a menudo desgarradores sobre las dificultades de sus hijos e hijas para acceder a la educación y mantenerse conectados con ella. Estas historias ponen de relieve la necesidad urgente de una comprensión compasiva y de una acción significativa. Como educadores, responsables de políticas y miembros de la comunidad, tenemos la responsabilidad colectiva de escuchar estas experiencias y de responder de maneras que apoyen a los estudiantes y a sus familias.

Muchos estudiantes con dificultades de asistencia escolar enfrentan barreras actitudinales, sociales, sistémicas y estructurales. Las políticas, prácticas y suposiciones excluyentes pueden reforzar sin querer el estigma y la discriminación hacia los estudiantes que viven con dificultades de salud mental y relacionadas con la discapacidad. Durante demasiado tiempo, un grupo importante de estudiantes ha permanecido invisible dentro de los sistemas educativos, y sus necesidades no se han reconocido ni atendido adecuadamente.

Debe haber una mayor rendición de cuentas en los sistemas educativos para garantizar que se apoyen debidamente las necesidades de aprendizaje y relacionadas con la discapacidad de los estudiantes que enfrentan barreras para la educación y el aprendizaje, problemas crónicos de salud mental y dificultades de asistencia escolar. Las escuelas deben adoptar enfoques escolares compasivos que incluyan estrategias innovadoras, ajustes flexibles y el uso de motivadores positivos para ayudar a los estudiantes a reconectarse con su educación y salir de situaciones de crisis.

La prevención del suicidio juvenil es una responsabilidad compartida de la sociedad. Los factores de riesgo de suicidio pueden aumentar cuando las necesidades relacionadas con la discapacidad de los estudiantes se malinterpretan, no se apoyan o se desestiman, y cuando los estudiantes se sienten excluidos o poco valorados dentro de sus comunidades escolares. Por lo tanto, fortalecer el apoyo a los estudiantes con dificultades de salud mental y de asistencia escolar es una parte esencial de los esfuerzos más amplios de prevención del suicidio juvenil.

Las comunidades escolares necesitan herramientas compasivas y prácticas para responder eficazmente a los estudiantes que tienen problemas de salud mental y están en situación de ausentismo crónico. Sin estas herramientas, las escuelas pueden contribuir sin querer al silencio, el estigma, la discriminación y la incomprensión que siguen rodeando a las discapacidades de salud mental. Al mismo tiempo, los padres, madres y personas cuidadoras necesitan orientación y apoyo mientras procuran mantener la conexión de su hijo o hija con la educación, al tiempo que se desenvuelven en los sistemas escolares, acuden a citas médicas y buscan soluciones.

Las respuestas a la encuesta pusieron de relieve varias necesidades clave de los estudiantes, las familias y las escuelas.

Los estudiantes con dificultades de asistencia escolar necesitan:

  • Un apoyo informado y compasivo que reconozca sus discapacidades de salud mental.

  • Ajustes y apoyos educativos integrales y basados en necesidades.

  • Un equipo de apoyo educativo que colabore para atender sus necesidades individuales.

  • Conciencia y comprensión en toda la escuela de las dificultades de salud mental y de bienestar.

  • Un plan integral de apoyo y de reincorporación que les ayude a regresar a la escuela.

  • Respuestas compasivas ante la ansiedad y los trastornos fóbicos relacionados con la escuela.

  • La garantía de que no serán castigados por las barreras relacionadas con la discapacidad que afectan la asistencia, la entrega de tareas o el trabajo no realizado.

  • Sentirse incluidos, apoyados, comprendidos y valorados, independientemente de si en ese momento pueden asistir a la escuela con regularidad.

Las familias de niños y niñas con dificultades de asistencia escolar necesitan:

  • Respuestas compasivas a las dificultades de sus hijos e hijas por parte de las escuelas y de los sistemas de apoyo.

  • Sentirse escuchadas, validadas e incluidas en los procesos de toma de decisiones.

  • Ser reconocidas como miembros valiosos del equipo de apoyo educativo de su hijo o hija.

  • Oportunidades para orientar e informar las intervenciones, los apoyos y los servicios para su hijo o hija.

  • Estar libres de juicios, culpa, críticas o vergüenza relacionados con las discapacidades de salud mental de su hijo o hija.

  • Protección frente a medidas punitivas o sanciones relacionadas con dificultades de asistencia escolar vinculadas a la discapacidad.

  • Financiamiento y recursos directos para apoyar las necesidades educativas y relacionadas con la discapacidad de sus hijos e hijas.

  • Estar libres de presiones para retirar a su hijo o hija de la escuela con el fin de optar por la educación en el hogar.

  • Una comunicación clara sobre las estrategias y los apoyos que la escuela está implementando.

  • Ser incluidas en todas las reuniones relacionadas con el plan educativo y los ajustes por discapacidad de su hijo o hija.

Las escuelas necesitan fortalecer sus estrategias de ajustes mediante:

  • La provisión de herramientas y enfoques compasivos para responder a los estudiantes con dificultades de salud mental y en situación de ausentismo crónico.

  • La garantía de que las respuestas de la escuela no refuercen el estigma, la discriminación ni el silencio en torno a las discapacidades de salud mental.

  • La elaboración de políticas y procedimientos claros que incluyan evaluaciones exhaustivas de las necesidades, planes de apoyo y de reincorporación bien pensados y una comunicación transparente con las familias.

  • El uso de motivadores positivos que animen a los estudiantes a reconectarse con la escuela, como funciones o responsabilidades significativas, o entornos de apoyo, por ejemplo oportunidades de colaborar en la biblioteca o en la oficina antes del inicio de clases.

  • Flexibilidad e innovación para identificar enfoques individualizados de apoyo a los estudiantes.

  • Una respuesta proactiva a las señales de alerta temprana de ansiedad y malestar relacionados con la escuela.

  • Una mayor conciencia sobre la salud mental y el bienestar mediante la capacitación del personal, evaluaciones de salud mental con los apoyos adecuados e iniciativas como los talleres de YMHC, oportunidades de aprendizaje profesional y programas de orientación que presenten a los estudiantes los apoyos escolares y comunitarios disponibles.

  • La búsqueda de colaboración y orientación de profesionales, organizaciones y sistemas comunitarios externos.

  • La garantía del pleno cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad, de la legislación de derechos humanos y de las normas de accesibilidad en la educación.

Las escuelas también necesitan mejores estrategias de asistencia, entre ellas:

  • La elaboración de códigos de asistencia actualizados, basados en una investigación exhaustiva y en estrategias de respuesta eficaces ante las dificultades de asistencia escolar.

  • Un marco jurídico y administrativo que reconozca el ausentismo relacionado con la salud mental y ofrezca respuestas coherentes en todas las escuelas.

  • Sistemas que midan y documenten con precisión la magnitud del ausentismo crónico vinculado a las discapacidades de salud mental.

  • Políticas que reduzcan los enfoques punitivos hacia las familias y, en cambio, pongan el énfasis en el apoyo y la comprensión.

  • Una documentación clara de las ausencias prolongadas relacionadas con problemas de salud mental, que ayude a orientar intervenciones eficaces y respuestas en todo el sistema.

Por último, las escuelas necesitan una mayor conciencia y comprensión de las discapacidades de salud mental mediante:

  • La oferta de desarrollo profesional y capacitación al personal escolar sobre las dificultades de asistencia escolar.

  • El reconocimiento de la complejidad y la individualidad de la experiencia de cada estudiante.

  • El uso de un lenguaje que evite el estigma y la culpa, lo que incluye dejar de usar términos como “rechazo escolar”, que pueden tergiversar las realidades que enfrentan los estudiantes con barreras relacionadas con la salud mental para asistir a la escuela.


Abordar las dificultades de asistencia escolar requiere un esfuerzo coordinado entre las familias, las escuelas, los proveedores de atención médica y los sistemas sociales más amplios. Al responder con compasión, prácticas informadas y apoyo colaborativo, podemos crear entornos educativos en los que todos los estudiantes puedan acceder a su educación y beneficiarse de ella.